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11 de Julio 2011. Sayana Ekadasi

Vea el Libro de Ekadasi. Se recomienda realizar ayuno seco hasta medio día.

Mahãraja Yudhisthira dijo, “Oh Kesava, ¿cuál es el nombre del Ekãdasi que ocurre durante la quincena clara del mes de Asãdha (Junio-Julio)? ¿Quién es la Deidad adorable para este día auspicioso y cuál es el proceso de observarlo?”
El Señor Sri Krsna replicó, “Oh cuidador de este planeta terrenal, te referiré con agrado una maravillosa historia que el Señor Brahmã narrara en una ocasión a su hijo Nãradji. Un día Narada le preguntó a su padre: “ Cómo se llama el Ekãdasi que ocurre durante la parte clara del mes de Asãdha? Ten la amabilidad de decirme cómo debo observar este Ekãdasi y en tal sentido, complacer al Señor Supremo Visnu”. El Señor Brahma replicó, “Oh gran orador, oh el mejor de todos los sabios, oh devoto purísimo del Señor Visnu, tu pregunta es excelente. No hay nada mejor que Ekãdasi, el día del Señor Hari, en este o cualquier otro mundo. Anula incluso el peor de los pecados si es observado apropiadamente. Por este motivo, te hablaré sobre el Asadha-sukla Ekãdasi. Ayunar en este Ekãdasi purifica de todos los pecados y cumple todos los deseos. Por consiguiente, quienquiera descuide la observación de este sagrado día de ayuno, es un buen candidato para entrar al infierno.
Asãdha-sukla Ekãdasi es también famoso como Padmã Ekãdasi. Tan solo para complacer a Harikesa, el amo de los sentidos, uno debe ayunar en este día. Escucha cuidadosamente, oh Narada, mi relato de una maravillosa historia de las Escrituras concerniente a este Ekãdasi. Meramente por oír este relato, se destruye toda clase de pecados, junto con todos los obstáculos en el sendero hacia la perfección espiritual. Oh hijo, había una vez un rey santo en la dinastía Sol cuyo nombre era Mãndhata. Dado que siempre honró a la verdad, fue designado emperador. El cuidó de sus súbditos como si fueran sus propios hijos. Debido a su piedad y gran religiosidad, en su reino no había pestilencia, sequía ni enfermedad de ninguna clase. Todos sus súbditos no solo estaban libres de toda clase de perturbaciones, sino que también eran muy ricos. El propio tesoro del rey era ajeno a cualquier dinero mal habido y de tal modo reinó felizmente por muchos años. Una vez, sin embargo, debido a algún pecado en su reino, hubo una sequía que duró tres años. Las personas se morían de hambre. La falta de granos alimenticios les imposibilitó la ejecución de los sacrificios Védicos, el ofrecer oblaciones a sus antepasados y semidioses, ocuparse en la adoración ritual o siquiera estudiar las literaturas Védicas. Finalmente, todos se presentaron ante su amado rey en una gran asamblea y dijeron, “Oh, rey, tú siempre velas por nuestro bienestar, de modo que ahora solicitamos humildemente tu ayuda. Todos y todo en este mundo necesita del agua. Sin agua, prácticamente todo es inútil o está muerto. Los Vedas llaman al agua nãra y dado que la Suprema Personalidad de Dios duerme sobre el agua, Su nombre es Narãyana. Dios hace Su propia morada en el agua y descansa allí. (1) En Su forma como las nubes, el Señor Supremo está presente por todo el cielo y vierte el agua, de la cual crece el grano que mantiene a toda entidad viviente. Oh rey, la severa sequía ha causado una gran falta de granos valiosos por lo que todos somos miserables y la población está mermando. Oh el mejor de los regentes en la tierra, por favor encuentra alguna solución a este problema y devuélvenos la paz y la prosperidad”. El rey replicó, “Decís verdad pues los granos son como el Brahman, la Verdad Absoluta, que vive dentro de los granos y en consecuencia sustenta a todos los seres. Ciertamente, es debido a los granos que vive el universo entero. Ahora bien, ¿porqué hay una terrible sequía en nuestro reino? Las Escrituras sagradas analizan este tema muy acabadamente. Si un rey es irreligioso, tanto él como sus súbditos sufren. He meditado en la causa de nuestro problema por mucho tiempo, pero después de indagar en mi pasado y presenta, digo honestamente que no encuentro ningún pecado. Empero, para bien de todos ustedes, trataré de remediar la situación”. Así pensando, el Rey Mãndhata reunió a su ejército y entorno, me ofreció sus reverencias y seguidamente se adentró en la espesura. Deambuló aquí y allá, buscando los grandes sabios en sus ãsramas y preguntándoles la forma de resolver la crisis en su reino. Finalmente llegó al ãsrama de uno de mis otros hijos, Angirã Muni, cuya refulgencia iluminaba en todos los sentidos. Sentado en su ermita, Angirã parecía un segundo Brahmã. El Rey Mãndhata estaba muy complacido de ver al sabio exaltado, cuyos sentidos estaban perfectamente controlados.
El rey de inmediato desmontó de su caballo y ofreció sus respetuosas reverencias a los pies de loto de Angira Rsi. Luego el rey oró por sus bendiciones con las manos juntas. Ese santo personaje a su vez bendijo al rey con mantras sagrados, seguidamente le preguntó sobre el bienestar de los siete miembros de su reino. (2) Tras referir al sabio la condición de los siete miembros de su reino, el Rey Mandhãta preguntó por la felicidad del mismo. Luego Angirã Rsi preguntó al rey porqué había emprendido un viaje tan difícil y el rey le relató la aflicción que estaba padeciendo su reino. El rey dijo, “Oh gran sabio, estoy gobernando y manteniendo mi reino siguiendo los mandatos Védicos por lo que no comprendo el motivo de la sequía. Para resolver este misterio es que he venido hasta tí por ayuda. Por favor ayúdame a aliviar el padecimiento de mis súbditos”. Angirã Rsi dijo al rey, “La era actual, Satya-yuga es la mejor de todas las eras, pues en esta era el Dharma se sustenta en cuatro patas. (3) En esta era todos respetan a los brãhmanas como los miembros más excelsos de la sociedad. Además, todos cumplen con sus deberes ocupacionales y solo los brãhmanas nacidos dos veces tienen permiso para realizar las austeridades y penitencias Védicas. Aunque esta es la norma, oh león entre los reyes, hay un sudra que está celebrando ilegalmente los ritos de austeridad y penitencia en tu reino. Es por eso que no llueve en tu tierra. Tú debes en consecuencia castigar a este obrero con la muerte, pues por así hacerlo, removerás la contaminación y restaurarás la paz para tus súbditos”. El rey replicó, “ Cómo matar a un ejecutor inofensivo de austeridades? Por favor, bríndame alguna solución espiritual”. El gran sabio Angirã replicó, “Oh rey, tú debes observar un ayuno en el Ekãdasi que ocurre durante la quincena clara del mes de Asãdha. Este día auspicioso es llamado Padmã Ekãdasi y por su influencia es seguro que las lluvias copiosas volverán a tu reino. Este Ekãdasi concede la perfección a sus fieles observadores, remueve toda clase de malos elementos y destruye todos los obstáculos en el sendero hacia la perfección. Oh rey, tú, tus parientes y tus súbditos deben todos observar este sagrado ayuno Ekãdasi. Luego, todo en tu reino volverá indudablemente a la normalidad. “ Al oír estas palabras, el rey ofreció sus reverencias y luego regresó a su palacio. Cuando llegó Padma Ekãdasi, el Rey Mandhãtã reunió a todos los brãhmanas, ksatriyas, vaisyas y sudras de su reino y les ordenó que observaran estrictamente este importante día de ayuno. Después que lo hubieran observado, cayeron las lluvias tal como el sabio había pronosticado y en su debido momento hubo abundantes cultivos y una rica cosecha de granos. Por la misericordia del Señor Supremo Hrsikesa, el amo de los sentidos, todos los súbditos del Rey Mãndhãtã fueron sumamente felices y prósperos. En consecuencia, Oh Narada, todos deben observar este ayuno Ekãdasi muy estrictamente, pues concede toda clase de felicidad, así como la liberación última sobre el devoto fiel”. El Señor Sri Krsna concluyó, “Mi querido Yudhisthira, Padma Ekãdasi es tan poderoso que quien simplemente lea u oiga sus glorias, se vuelve completamente puro. Oh Pãndava, quien desee Complacerme, debe observar estrictamente este Ekãdasi, que es también conocido como Deva-sayani Ekãdasi. (4) Oh león entre los reyes, quienquiera desee la liberación debe observar regularmente un ayuno en este Ekãdasi, que es también el día en que comienza el ayuno Cãturmasya”. Así termina la narración de las glorias del Ãsadha-sukla Ekãdasi también conocido como Padmã Ekãdasi o Deva-sayani Ekãdasi del Bhavisya-uttara Purãna.