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7 de septiembre 2011. Parvasa Ekadasi

Maharãja Yudhisthira le preguntó al Señor Sri Krsna, “ ¿ Cual es el nombre del Ekãdasi que ocurre durante la parte clara del mes de Bhãdrapada? (Agosto-Setiembre). ¿ Quién es la Deidad adorable para este Ekãdasi y qué mérito se obtiene por observarlo? Ten la amabilidad de revelarme todo esto”. El Señor Supremo Sri Krsna replicó, “Este Ekãdasi, oh Yudhisthira, se llama Vãmana Ekãdasi, y dispensa un gran mérito y la liberación definitiva del cautiverio material. Por consiguiente, dado que remueve todas las reacciones pecaminosas individuales, es también llamado Jayanti Ekãdasi. Tan solo oír sus glorias libera a uno de todos sus malos actos pasados. Tan auspicioso es este ayuno que observarlo dispensa el mismo mérito que se obtiene por realizar un sacrificio de caballo. No hay un Ekãdasi mejor que éste, porque concede la liberación tan fácilmente. De tal modo, su uno desea verdaderamente la liberación del mundo material, debe ayunar en Vãmana Ekãdasi. Mientras observa este ayuno sagrado, un Vaisnava debe adorar amorosamente al Señor Supremo en Su forma de Vãmanadeva, la encarnación enano, cuyos ojos son como pétalos de loto. Por así hacerlo, el adora asimismo a otras deidades, incluyendo a Brahmã, Visnu y Siva, y en la hora de la muerte va indudablemente a la morada del Señor Hari. En los tres mundos no hay un ayuno más importante para observar. La razón de que este Ekãdasi sea tan auspicioso, es que celebra el día cuando el Señor durmiente gira sobre Su otro costado; en tal sentido, es también conocido como Parivartini Ekãdasi. Mahãraja Yudhisthira luego preguntó al Señor, “Oh Janãrdana, por favor aclara una pregunta que tengo. ¿ Cómo es que el Señor Supremo duerme y luego gira sobre Su costado? Oh, Señor cuando Tú estás dormido, ¿ qué le sucede a todas las otras entidades vivientes? Por favor dime también como complacer a los brãhmanas. ¿Cómo se observa Cãturmasya? (1) Ten la amabilidad de ser misericordioso conmigo y responde estas preguntas”. La Suprema Personalidad de Dios replicó, “Oh Yudhisthira, león entre los reyes, te narraré con agrado un evento histórico que simplemente por oírlo, erradica todas las reacciones pecaminosas individuales. En Tretã-yuga vivíam una vez un rey llamado Bali. Aunque nacido en una dinastía demoníaca, estaba muy consagrado a Mí. El Me cantaba muchos himnos Védicos y realizaba el ritual homa solo para satisfacerme. Respetaba a los brãhmanas nacidos por segunda vez y los empleaba en realizar sacrificios a diario. Esta gran alma tuvo una pelea con Indra, no obstante, y lo venció en la batalla. Bali se apoderó de todo su reino celestial, el cual Yo Mismo concedí a Indra. Por consiguiente, Indra y todos los demás semidioses, junto con muchos grandes sabios, se aproximaron a Mí y se quejaron de Bali Mahãraja. Inclinando sus cabezas a tierra y ofreciendo muchas plegarias sagradas de los Vedas, ellos Me adoraron junto con su maestro espiritual Brhaspati. Así pues, Yo accedí a aparecer en bien de ellos, como el enano Vãmanadeva, Mi quinta encarnación”. El Rey Yudhisthira preguntó, “Oh Señor, ¿ cómo Te fue posible conquistar a un demonio tan poderoso en un cuerpo de enano? Por favor, explica esto claramente, pues soy Tu fiel devoto”. El Señor Supremo Sri Krsna replicó, “Aunque un enano, Yo era un brãhmana, y me acerqué a Bali Mahãraja para solicitarle dádivas en la forma de tierra. Dije, “Oh Bali, por favor dame tan solo tres pasos de tierra en caridad. Tan pequeña porción de terreno será tan buena para Mí como los tres mundos completos”. Bali accedió a conceder Mi pedido sin mayor consideración, pero en cuanto se inclinó para darMe la tierra, Mi cuerpo comenzó a expandirse en una forma trascendental gigantesca. Abarqué toda la tierra con Mis pies, todo Bhuvarloka con Mis miembros, los cielos Svarga con Mi cintura, Maharloka con Mi estómago, Janaloka con Mi pecho, Tapoloka con Mi cuello y Satyaloka con Mi cabeza y cara. Cubrí toda la creación material. Ciertamente, todos los planetas del universo, incluyendo el Sol y la Luna, fueron comprendidos por Mi forma gigantesca. Viendo este asombroso pasatiempo Mío, todos los semidioses, incluyendo a Indra y Sesa, el rey de las serpientes, comenzaron a cantar himnos Védicos y a ofrecerMe plegarias. Luego tomé a Bali de la mano y le dije, “Oh puro, he abarcado toda la tierra con un paso y a todos los planetas celestiales con el segundo. Ahora bien, ¿ dónde colocaré Mi pie para medir el tercer paso de tierra que Me prometiste? ". Al oír esto, Bali Mahãraja se inclinó y Me ofreció Su cabeza. Oh Yudhisthira, Yo coloqué Mi pie sobre su cabeza y lo envié todo el trayecto hacia Patãloka. Al verlo de ese modo tan humilde, Me sentí complacido y le dije a Bali que de allí en adelante Yo residiría permanentemente en su palacio. Posteriormente, en Parivartini Ekãdasi, que ocurre durante la parte clara del mes de Bhãdra, Bali, el hijo de Virocana, instaló una forma Deidad de Mí en su residencia. Oh rey, hasta Haribodhini Ekãdasi, que ocurre durante la parte clara del mes de Kãrtika, Yo continúo durmiendo en el océano de leche. El mérito que uno acumula durante este período es particularmente poderoso. Por lo tanto, se debe observar Parivartini Ekãdasi cuidadosamente. Ciertamente, es especialmente purificante y en tal sentido limpia de todas las reacciones pecaminosas. En este día, el devoto fiel debe adorar al Señor Trivikrama, Vãmanadeva, quien es el padre supremo, porque en ese día Yo me doy vuelta para dormir sobre Mi otro costado. De ser posible, en este día uno debe dar a alguna persona calificada algo de yogur mezclado con arroz, así como algo de plata, y seguidamente permanecer despierto toda la noche. Esta simple observancia liberará del condicionamiento material. Quien observe este sagrado Parivartini Ekãdasi de la forma que he descrito, seguramente obtendrá toda clase de felicidad en este mundo y el reino de Dios más adelante. Aquel que simplemente oiga esta narración con devoción, irá a la morada de los semidioses y brillará allí como la propia Luna, tan poderosa es la observación de este Ekãdasi. Ciertamente, equivale en poder a la celebración de mil sacrificios de caballo”. Así termina la narración de las glorias de Parivartini Ekãdasi o Vãmana Ekãdasi, que ocurre durante la parte clara del mes de Bhãdrapada, del Brahma-vaivarta Purãna.