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5 de diciembre, moksada ekadasi

Maharaja Yudhisthira dijo, “Oh Visnu, amo de todo. Oh, delicia de los tres mundos. Oh Señor del universo, Oh, creador del mundo. Oh, la más antigua personalidad, Oh, el mejor de los seres. Te ofrezco mis más respetuosas reverencias. Oh Señor de señores, para beneficio de todas las entidades vivientes, ten la amabilidad de responder algunos interrogantes que tengo.
Cuál es el nombre del Ekadasi que ocurre durante la quincena clara del mes de Margasirsa y remueve todos los pecados? Cómo se observa con propiedad y qué Deidad es adorada ese día sagrado? Oh Señor, por favor explícamelo completamente.

El Señor Sri Krsna replicó, “Oh, Yudhisthira, tu inquisición es muy auspiciosa y te acarreará fama. Tal como previamente te he explicado el más querido Utpanna Maha-dvadasi (1) que ocurre durante la parte oscura del mes de Margasirsa, que es el día en que Ekadasi-devi apareció de Mi cuerpo para matar al demonio Mura, y que beneficia a todo lo animado e inanimado en los tres mundos –así ahora te explicaré el Ekadasi que ocurre durante la parte clara del mes de Margasirsa. Este Ekadasi es famoso como Moksada, porque purifica al devoto fiel de todas las reacciones pecaminosas y dispensa la liberación sobre él.

La adorable Deidad de este día es el Señor Damodara. Con plena atención, uno debe Adorarlo con incienso, una lamparilla de ghi, flores y tulasi mañjaris (pimpollos). Oh el mejor de los reyes, por favor escucha a medida que te narro la antigua y auspiciosa historia de este Ekadasi. Simplemente por oír esta historia, se obtiene el mérito ganado por realizar un sacrificio de caballo. Por la influencia de este mérito, los propios antepasados, madres, hijos y otros parientes que han ido al infierno, pueden ir al Cielo. Solo por este motivo, Oh, rey, tú debes escuchar cuidadosamente esta narración.

Había una vez una hermosa ciudad llamada Campaka-nagara, que estaba adornada con Vaisnavas consagrados. Allí, los mejores de los reyes santos, Maharaja Vaikhanasa, gobernaba a sus súbditos como si fueran sus propios hijos e hijas. Los brahmanas en esa ciudad capital eran expertos en las cuatro clases del conocimiento Védico. El rey, mientras regía con propiedad, una noche soñó que su padre estaba sufriendo los dolores de la tortura en un planeta infernal. El rey se llenó de compasión y derramó lágrimas. A la mañana siguiente, Maharaja Vaikhanasa describió su sueño al Consejo de los brahmanas nacidos dos veces. “Oh, brahmanas” –dijo el rey, “anoche en un sueño, vi a mi padre sufriendo en un planeta infernal. El gritaba, ‘Oh, hijo, por favor líbrame del tormento de este infierno!’.

Ahora no tengo paz, e incluso este hermoso reino se ha vuelto insoportable para mí. Ni siquiera mis caballos, elefantes y carruajes me brindan ningún gozo, y mi vasto tesoro no me da ningún placer en absoluto. Todo, oh, los mejores de los brahmanas, incluso mi propia esposa e hijos, se ha convertido en una fuente de infelicidad, desde que contemplé a mi querido padre sufriendo la tortura del infierno. Dónde puedo ir, y qué puedo hacer, oh brahmanas, para aliviar mi miseria? Mi cuerpo arde de miedo y pena! Por favor, díganme qué clase de caridad, qué modo de ayuno, qué austeridad o qué profunda meditación puedo realizar para liberar a mi padre de su agonía y dispensar la liberación sobre mis antepasados. Oh, los mejores de los brahmanas, de qué sirve ser un hijo poderoso si el propio padre debe sufrir en un planeta infernal?

Verdaderamente, la vida de tal hijo es completamente inútil!’. Los brahmanas nacidos por segunda vez replicaron, “Oh, rey, en el bosque montañoso no lejos de aquí, está el asrama donde vive el gran santo Parvata Muni. Por favor, acude a él, pues el conoce el pasado, el presente y el futuro de todo y seguramente podrá ayudarte en tu miseria. Al oír este consejo, el afligido rey de inmediato partió en una travesía hacia el asrama del famoso sabio Parvata Muni.

El asrama era muy grande y albergaba a muchos sabios eruditos, expertos en cantar los himnos sagrados de los cuatro Vedas. (2) Al aproximarse al sagrado asrama, el rey vio a Parvata Muni sentado entre los sabios, como otro Señor Brahma, el creador innaciente. Maharaja Vaikhanasa le ofreció sus humildes reverencias al muni, inclinando su cabeza y luego postrando todo su cuerpo. Luego que el rey se sentara, Parvata Muni le preguntó por el bienestar de los siete miembros de su extenso reino. (3). El muni también le preguntó si su reino se hallaba libre de problemas y si todos estaban felices y tranquilos. A estas preguntas el rey replicó, “Por tu misericordia, oh glorioso sabio, los siete miembros de mi reino están bien. Empero, hay un problema que ha surgido recientemente, y he venido a ti para resolverlo, oh brahmana, por tu experta guía”.

Entonces Parvata Muni, el mejor de todos los sabios cerró sus ojos y meditó en el pasado del rey, su presente y su futuro. Tras unos instantes, abrió sus ojos y dijo, ‘Tu padre está sufriendo los resultados de cometer un gran pecado, y he descubierto cual es. En su vida previa, el peleó con su esposa por tratar de disfrutarla sexualmente durante su período menstrual. Ella trató de resistir sus avances y gritó, ‘Por favor, que alguien me salve! Por favor, oh esposo, no interrumpas mi período mensual!’. De todos modos, el no la dejó sola. Es debido a este grave pecado que tu padre ha caído en tal condición infernal’.

El Rey Vaikhanasa luego dijo, ‘Oh el más grande de los sabios, mediante que procesos de ayuno o caridad puedo liberar a mi querido padre de tal condición? Por favor dime como puedo remover la carga de sus reacciones pecaminosas, que son un gran obstáculo para su progreso hacia la liberación última’.

Parvata Muni replicó, ‘Durante la quincena clara del mes de Margasirsa ocurre un Ekadasi llamado Moksada. Si tú observar este sagrado Ekadasi estrictamente, con ayuno completo, y le concedes a tu sufriente padre el mérito así obtenido por ti, el será librado de su dolor e instantáneamente liberado’.

Al oír esto, Maharaja Vaikhanasa agradeció profusamente al gran sabio y luego retornó a su palacio. Oh Yudhisthira, cuando la parte clara del mes de Margasirsa llegó finalmente, Maharaja Vaikhanasa observó fiel y perfectamente el ayuno Ekadasi, con su esposa, hijos y otros parientes. El concedió debidamente el mérito de su ayuno a su padre, y al hacer la ofrenda, llovieron hermosas flores desde el cielo. El padre del rey fue entonces alabado por los mensajeros de los semidioses y escoltado a las regiones celestiales.

Al pasar al lado de su hijo, el padre dijo al rey, ‘Mi querido hijo, todas las bendiciones a ti!’. Finalmente, alcanzó el reino celestial. (4) Oh hijo de Pandu, quienquiera observe estrictamente el sagrado Moksada Ekadasi, siguiendo las reglas y regulaciones establecidas, logra la completa y perfecta liberación después de la muerte. No hay mejor día de ayuno que este Ekadasi de la quincena clara del mes de Margasirsa, Oh Yudhisthira, pues es un día claro como el cristal y puro. Quienquiera observe fielmente este ayuno Ekadasi, que es como cintamani (una piedra preciosa que concede todos los deseos), obtiene un mérito especial que es muy difícil de calcular, pues este día puede elevarlo a los planetas celestiales y más allá, a la liberación perfecta.’ Así termina la narración de las glorias de Margasirsa-sukla Ekadasi, o Moksada Ekadasi, del Brahmanda Purana. Notas