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3 de febrero 2012, Bhaimi Ekadasi



Yudhisthira Maharaja dijo: Oh, Señor de Señores, Sri KRSNA todas las glorias a Tí, Oh, maestro del Universo!, Tú solo eres el origen de los 4 tipos de entidades vivientes. Aquellos nacidos de huevos, aquellos nacidos de transpiración, aquellos nacidos de semillas y aquellos nacidos de embriones. Tú solo eres la raíz causa de todo, Oh, Señor!, de ese modo Tú eres el creador, mantenedor y destructor.

Mi Señor, Tú has bondadosamente explicado a mi el auspicioso día conocido como Sat-tila Ekadasi que ocurre durante la oscura quincena del mes de Magha (enero-febrero). Ahora por favor explica el Ekadasi que ocurre durante la quincena de este mes. Por qué nombre es este conocido?, cuál es el proceso para observarlo?, cuál es la deidad que es adorada en ese sublime día, que es muy querido a Tí?.

El Señor Sri KRSNA respondió: Oh, Yudhisthira!, Yo voy encantado de decirte acerca del Ekadasi que ocurrió durante la mitad del mes de Magha. Este Ekadasi destruye toda clase de actividades pecaminosas que afectan el alma espiritual. Este es conocido como Jaya Ekadasi y el alma afortunada que observa un ayuno en este sagrado día es aliviada de la gran carga de la existencia fantasmal. De esta forma no hay mejor Ekadasi, que regala libertad de nacimientos y muertes. Este debe ser honrado muy ciudadosamente y diligentemente.

Así que Yo hablo a tí para que me escuches atentamente. Oh, Pandava!, Yo explico un histórico episodio a través de este Ekadasi, un episodio que Yo ya he relatado en el Padma Purana.

Hace mucho pero mucho tiempo, en los planetas celestiales, el Señor Indra reinaba su reino celestial muy delicadamente, y todos los semidioses viviendo allá eran muy felices y contentos. En el Bosque de Nandana que era agraciado con flores parijata, Indra tomo ambrosía cuando quiera que él gustaba y disfrutaba del servicio de 50 millones de chicas vírgenes celestiales, las Apsaras quienes danzaban en extasis por su placer de Indra. Muchas cantantes como Puspadanta cantaban en dulces voces. Citrasena, él músico principal de Indra, estaba allá en companía de su esposa Malini y su hermoso hijo Malyavan. Una apsara llamada Puspavati se convirtió muy atractiva para Malyavan. De esa forma las flechas de cupido penetró al centro de su corazón. Su hermoso cuerpo y cutis con sus movimientos de sus ojos marrones cautivaron a Malyavan.

Oh, Rey escuche como Yo describo la expléndida belleza de Puspavati: Ella tenía incomparablemente unos brazos hermosos que cuando abrazaba a un hombre era como un lazo sedoso. Su cara remalcaba la luna, sus ojos de loto alcanzaban a sus amorosos oidos, que eran adornados con hermosos aretes. Era delgada, cuello ornamentado como una concha, su cintura era muy delgada, su tamaño como el de un puño, sus caderas eran amplias y sus muslos como los troncos de los árboles banianos. Su hermosa naturaleza caracterizada estaban completamente vistosa ornamentada y vestida, sus pechos estaban altamente alzados.

Viendo Puspavati en todo su belleza celestial, Malyavan estaba hechizado con ella. Ellos habían venido con otros ejecutores para complacer al Señor Indra por cantar y bailar encantadamente, pero porque ellos se habían enamorado así penetrando así su corazón por las flechas de cupido, la lujuria personificada, ellos estaban totalmente incapacitados de cantar o danzar apropiadamente ante el Señor y el maestro de los reinos celestiales. Su pronunciación era mala y su ritmo muy defectuoso.

El Señor Indra entendió el sonido de sus errores. Ofendido a la discordia de la ejecución musical El se convirtió muy molesto y gritó: Ustedes tontos incapaces, ustedes pretenden cantar para mí. Ustedes se están burlando de mí. Yo maldigo a los dos para sufrir de aquí an adelante como pisacas (duendes). Como esposo y esposa vayan a las regiones terrenales y cosechen las reacciones de sus ofensas.

Quedandose mudos por esas duras palabras, Malyavan y Puspavati una vez convertido en un infierno de un hermoso bosque Nandana en el reino del cielo a las cumbres de los Himalayas aquí en el planeta tierra.

Inmesurablemente angustiados y su vasta inteligencia celestial disminuyó por los efectos de la maldición de Indra, Ellos perdieron sus sentidos del sabor, del olfato y sus sentidos del tacto. Esto era así de miserable y frío en la cima de los Himalayas, desolado de nieve y hielo que ellos no podían ni siquiera divertirse. Vagando sin objeto de acá para allá en esas duras alturas, Malyavan y Puspavati sufrieron más y más de un momento al otro. Ni siquiera ellos podían situarse en una cueva porque la nieve caía y con el frío sus dientes temblaban incesantemente y sus cabellos se caían debido al susto y aturdimiento. En esta desesperada situación Malyavan dijo a Puspavati: Que abominables pecados nosotros cometimos para estar sufriendo en estos cuerpos de pisaca en este imposible medio ambiente. Esto es absolutamente infernal. Si el infierno es muy terrible los sufrimientos que nosotros estamos pasando aquí es mucho más abominables.

Así los amados abandonados caminaron penosamente sobre la nieve y el hielo. Por su gran fortuna, sin embargo, este era un día que era Jaya Ekadasi, el Ekadasi de la quincena del mes de Magha. Porque en su miseria, Ellos descuidaron de no tomar nada de agua, ni siquiera frutas y hojas estaban disponibles a esa altura, Ellos desconocidamente observaron Ekadasi de ayunar completamente de toda comida y bebida.

Sumergidos en miseria Malyavan y Puspavapi desmayaron debajo de un árbol pipal y ni siquiera pudierkn levantarse. El sol se había ocultado. La noche era más friolenta y más miserable que el día. Ellos sentían escalofrío de la nieve que caía y sus dientes temblaban en unison y cuando ellos se entorpecieron, ellos se abrazaron para tener calor. Miraron en cada uno de sus brazos, ellos tampoco no pudieron dormir o tener sexo. De ese modo, ellos sufrieron a través de la noche abajo de la poderosa maldición de Indra.

Aún, Oh, Yudhisthira!, por la merced del ayuno que ellos tuvieron por observar Jaya Ekadasi y porque ellos habían permanecido despiertos toda la noche, ellos fueron bendecidos.

Por favor escucha lo que pasó al otro día. Como Dvadasi vino, Malyavan y Puspavati habían dejado sus formas demoniacas y otra vez eran los seres celestiales vestidos con ornamentos lustrosos y esquisitas guirnaldas. Un coro de ciudadanos celestiales cantaron sus oraciones directamente de las regiones celestiales. De pronto Malyavan y Puspavati llegaron al Amaravati, la Ciudad de la capital del Señor Indra y entonces ellos inmediatamente llegaron ante su Señor y le ofrecieron sus respetuosas reverencias. El Señor Indra estaba asombrado de ver que ellos retrocedieron a sus formas originales y tan pronto él los había maldecido para sufrir como demonios lejos muy lejos debajo de su reino celestial.

Indra les preguntó: Qué extraordinarios méritos alimentados ustedes han ejecutado, así que ustedes dejaron sus cuerpos de pisacas tan pronto después que los maldecí?. Quién los liberó de mi irresistible maldición?.

Malyavan respondió: Oh, Señor!, esto fue por la merced de la Suprema Personalidad de Dios, Señor Vasudeva y también por la poderosa influencia de Jaya Ekadasi, que nosotros estabamos liberándonos de nuestra condición sufrida como pisacas. Esto es la verdad, Oh, Maestro: porque nosotros ejecutamos servicio devocional al Señor Visnu por observar Jaya Ekadasi el día más querido a El, nosotros hemos felizmente restablecido de nuestras formas legales.

Indra dijo: Porque ustedes sirvieron al Supremo Señor Kesava, por observar Ekadasi, ustedes se han convertido en adorables para mí y Yo puedo ver que ustedes son ahora completamente purificados de pecado. Quien quiera que se ocupe en Servicio Devocional al Señor Hari o al Señor Siva se convierte adorable y digno de alabanza por mí. De esto no hay ninguna duda.

El Señor Indra entonces le dio a Malyavan y Puspavati libre riendas de divertirse en cada sitio y en cualquier parte de los planetas celestiales.

De esta forma, Oh, Yudhisthira!, uno podría observar estrictamente Ekadasi, el día del Señor Ekadasi especialmente en Jaya-Ekadasi, que libre de todo pecado incluso el de matar un brahmana. Una gran alma quien observa este ayuno con gran fe y devoción tiene el resultado dado de toda clase de caridad, ejecutar toda clase de sacrificio y bañarse en todos los lugares Santos de peregrinaje. Ayunando en Jaya-Ekadasi cualifica a uno de residir en Vaikuntha y gozando sin término felices por millones de yugas de esa forma, para siempre.

Oh, Gran Rey!, uno que escucha o lee estas glorias de Jaya Ekadasi gana las bendiciones de mérito conseguidas de ejecutar un sacrificio Agnistoma durante los himnos de los Samaveda son recitados.

De esa forma termina las glorias de Magha-Sukla Ekadasi o Jaya Ekadasi de Bhavisya-Uttara Purana.